COP 17 · Convenio sobre la Diversidad Biológica · Ereván, 2026
Ese es el tamaño del territorio indígena titulado de Colombia: 35,75 millones de hectáreas con autoridades propias, gobierno colectivo y un sistema de monitoreo operado por las comunidades que viven ahí. No venimos a pedir que se reconozca una intención. Venimos a mostrar lo que ya funciona, y a decir con franqueza qué cuesta sostenerlo.
Para empezar por el tamaño
Las cifras de territorio indígena se dicen en millones de hectáreas y no significan nada para quien las escucha por primera vez. Puestas en la escala de Armenia, significan esto.
Un solo resguardo. La silueta es el Resguardo Indígena Unificado Selva de Matavén, en el Vichada: 1.150.212 hectáreas, cerca del 39 % de la superficie de Armenia. Lo gobiernan seis pueblos que integraron dieciséis resguardos en uno, y llevan treinta años de monitoreo comunitario verificado.
Territorio indígena titulado de Colombia
Doce Armenias. Los 959 resguardos titulados suman 35,75 millones de hectáreas, el 31,3 % del territorio nacional. Cada recuadro es un país anfitrión completo. Sumando los territorios colectivos afrodescendientes y campesinos, la gobernanza colectiva llega al 37,7 % del país.
Lo que ya existe
La gobernanza colectiva del territorio en Colombia tiene expediente. El Sistema de Monitoreo Territorial de la ONIC la vigila con equipos comunitarios, bajo reglas de gobierno indígena de los datos: el primero es público y los otros tres no salen del territorio. Esa regla no es una política interna que adoptamos por conveniencia; es la condición que hace posible que la información exista.
Y lo que ya ejecutamos
La pregunta que un financiador no formula en voz alta es si la organización puede ejecutar. La respuesta está en el expediente de otros dos oficios. La ONIC levanta catastro multipropósito por convenio con el instituto geográfico del Estado, fue organización operadora de la recolección censal en territorios indígenas, y opera su propio sistema de información —visor, aplicación de campo y base georreferenciada— sin depender del servidor de nadie.
Convenio de Asociación 5552 de 2025, IGAC-ONIC; inicio por Resolución 50-000-025-2026 de la Dirección Territorial Meta. Hito 2 certificado conforme por el IGAC el 9 de julio de 2026. Censo Nacional de Población y Vivienda 2018 del DANE, con procesamiento propio de la Oficina de Población de la ONIC. Convenio DNP-1161-2026. Las cifras de campo tienen fecha de corte entre septiembre y octubre de 2026.
Cifras de gobernanza: Agencia Nacional de Tierras, 2025-2026. Catálogo de plantas útiles por resguardo, con aval del Royal Botanic Gardens, Kew, y GBIF. Matavén: registro público de Verra, proyecto VCS-1566, periodo acreditado 2013-2042. Esta página contiene únicamente información de nivel público: no publica coordenadas de comunidades, sitios sagrados ni conocimiento tradicional asociado.
En video
Cuatro piezas breves del Sistema de Monitoreo Territorial: qué es, cómo monitorean las comunidades, el trabajo con las plantas útiles y la conservación de las semillas propias.
El Sistema de Monitoreo Territorial contado por quienes lo operan.
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Cómo las comunidades registran lo que pasa en su territorio.
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El trabajo con las plantas útiles en los territorios.
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La conservación de las semillas propias, en manos de las comunidades.
Ver el videoLa biodiversidad que gobiernan
Colombia es el segundo país más biodiverso del planeta. De las 57.806 especies identificadas taxonómicamente en el país, 25.768 —el 45 %— están en territorios y territorialidades indígenas, y 18.458 en resguardos legalizados. No es una coincidencia geográfica: es el resultado de un sistema de gobierno del territorio que lleva siglos operando.
| Reino | En Colombia | En resguardos legalizados | En territorialidades indígenas |
|---|---|---|---|
| Vegetal | 29.696 | 11.882 · 40,0 % | 10.865 · 36,6 % |
| Animal | 24.123 | 6.233 · 25,8 % | 6.043 · 25,1 % |
| Fungi | 2.509 | 317 · 12,6 % | 355 · 14,2 % |
| Protista | 104 | 4 | 27 · 26,0 % |
Cuatro de cada diez especies vegetales identificadas en Colombia están dentro de resguardos legalizados. Esa es la cifra que convierte el debate sobre información digital sobre secuencias en un asunto de territorio y no solo de propiedad intelectual.
De las 2.118 especies de aves de Colombia —una de cada cinco del planeta— el 79 % está presente en territorialidades indígenas. La más registrada es el tirano melancólico, el sirirí.
Especies de orquídeas presentes en territorialidades indígenas. El 21 % de las registradas en resguardos se concentra en Vaupés y Kogui; otro 17 % en Kogui-Malayo-Arhuaco. Cinco de ellas están amenazadas, entre ellas Oncidium nevadense.
De las 26 especies de frailejón amenazadas de extinción, el 23 % vive en territorios indígenas — sobre todo de los pueblos Pasto, Inga y Kamëntsá. Son las plantas que regulan el agua de los páramos, de donde beben las ciudades.
De los 1.187 registros de cóndor que tiene el país, 73 están en resguardos: Arhuaco, Kogui-Malayo-Arhuaco y Kankuamo en la Sierra Nevada, y Kokonuco, Paletará y Puracé en el Cauca, y Unido U'wa en Boyacá. 19 especies animales observadas en resguardos están en riesgo crítico, entre ellas la rana cocoi, el mono araña, la tortuga charapa y el pez sábalo.
Fuente de todas las cifras de esta sección: SMT-ONIC, 2024, a partir de GBIF, 2022. El catálogo propio de la ONIC añade 5.690 especies útiles georreferenciadas por resguardo, con aval del Royal Botanic Gardens, Kew, y 99 especies endémicas documentadas dentro de resguardos. Esta página publica los agregados; las ubicaciones no salen del territorio.
Por qué está ahí · y no es una casualidad
Cuando una delegación pregunta cómo se conserva el 45 % de las especies de un país en el 31 % de su superficie, la respuesta no es una política ambiental. Son tres sistemas normativos que los pueblos indígenas de Colombia llaman por su nombre, y que el Convenio reconoce en el artículo 8(j) sin llegar a entender del todo.
Define el principio del mundo, la formación del ser humano, los animales, el territorio y las plantas. Según ella el territorio ya está ordenado: hay áreas sagradas, áreas de recolección, áreas de animales y áreas de refugio. No es una zonificación que se decide; es una que se reconoce.
«Nosotros no somos dueños del territorio; los dueños son los espíritus creados por la Ley de Origen.»
La ley de las energías que regulan la naturaleza, el cosmos, el ser humano y los seres vivos, y que mantiene el equilibrio de los fenómenos y sus relaciones en un tejido vivo. El día y la noche, la lluvia, el rayo, el ciclo lunar y el solar, la subienda de los peces: el calendario con el que se decide cuándo se recolecta y cuándo no.
El derecho que nace de haber sido los primeros habitantes de estas tierras. Está escrito en vasijas, en piedras y en casas ancestrales, no en un registro notarial — y esa es exactamente la razón por la que los sistemas de patentes lo subvaloran cuando llega el momento de reconocer el conocimiento asociado a un recurso genético.
La Ley de Origen hace que el territorio sea un organismo vivo: que siente, que piensa, que habla, que tiene derechos y una memoria. Y está antes que la Constitución Política y antes de la conquista.
Esto no es folclore que acompaña a los datos: es la metodología. El pueblo Barí ordena el universo en ocho niveles superpuestos y sabe qué ser habita cada uno; los pueblos de la Sierra Nevada ordenan el mar en ocho capas y saben cuál entrega los peces. Un inventario de biodiversidad levantado sobre ese conocimiento no es un inventario más: es el único que sabe para qué sirve cada especie y cuándo no se toca.
Marco conceptual tomado de «Indicadores sobre biodiversidad SMT-ONIC», presentado por la ONIC en la COP 16. Los ejemplos de ordenamiento del universo corresponden al pueblo Barí y a los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta, y se citan aquí en el nivel público en el que sus propias autoridades los han divulgado.
Lo que pedimos, y con qué lo sostenemos
Cada pedido tiene un texto concreto en esta COP, no una declaración de principios. Y cada uno tiene detrás un módulo del Marco de Acción para Comunidades Indígenas que ya está formulado y costeado: la diferencia entre pedir que nos reconozcan y mostrar que podemos operarlo.
Que se adopte el reconocimiento de los territorios indígenas y tradicionales como categoría primaria y propia de conservación, con la restricción explícita de la palabra «autónomo», y que se rechace la definición que los absorbe como medidas de conservación bajo tutela estatal.
Dónde: Meta 3 y artículo 8(j) · tema 10(b), anexo, párrafo 26 · tema 17(c), párrafo 2. Quién apoyó: Brasil, Guatemala, Namibia, la UICN y el FIIB.
Que cada secuencia genética registre su origen territorial y el conocimiento tradicional asociado, con un campo de consentimiento libre, previo e informado que no quede subordinado a la complejidad administrativa. Y que el mecanismo permanezca bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes: trasladarlo al Fondo para el Medio Ambiente Mundial excluye en la práctica a las organizaciones indígenas.
Dónde: metadatos de origen y consentimiento, tema 11, párrafo 37(b) · gobernanza bajo la COP, párrafo 2(b) · acceso directo, anexo III. Todo entre corchetes.
El aporte voluntario no funcionó: al 15 de septiembre de 2026 el Fondo Cali había recibido seis mil dólares y no había desembolsado nada. Pedimos aportes obligatorios y un párrafo que apruebe las vías de desembolso conservando el acceso directo, sin que una carta del punto focal nacional opere como veto.
Dónde: tema 11, párrafo nuevo del punto 24 · criterio del tema 8(a), notas 44 y 45 del tema 8(b). Fuente del dato: CBD/COP/17/6/Add.1, párrafos 19-20. La decisión 16/2 prevé que al menos la mitad del Fondo apoye necesidades que identifiquen los propios pueblos.
La decisión 16/6 reconoció por primera vez en treinta y cuatro años del Convenio a los pueblos afrodescendientes. Hoy su continuidad está entre corchetes y, veintiún meses después, su implementación no ha comenzado. Pedimos sacarla de los corchetes y garantizar la participación plena de los pueblos en el reglamento del órgano subsidiario del artículo 8(j), que esta COP adopta.
Por qué nos toca: la exigencia de reconocimiento de sistemas de registro diferenciados por pueblo y por territorio es la misma que planteamos para los territorios indígenas. Es un solo cuerpo.
Con qué se hace · y qué cuesta
MACI articula los mandatos del XI Congreso de la ONIC, el Pacto para Volver al Origen, con financiación internacional para 2026-2030. Son cinco módulos operativos, formulados y costeados. Lo que sigue es el primer año; el horizonte completo a cinco años está entre 60 y 80 millones de dólares.
Consejo de Datos, consentimiento libre previo e informado, acceso y distribución de beneficios, y litigio estratégico.
USD 288 KLa infraestructura donde viven los inventarios, con las reglas de gobierno indígena de los datos escritas en el sistema.
USD 531 KEquipos de las propias comunidades levantando información sobre el territorio de forma continua, con protocolos de consentimiento.
USD 7,09 MBancos de datos e inventarios propios sobre recursos genéticos, con trazabilidad del origen territorial y del conocimiento asociado. Es la respuesta material al debate sobre información digital sobre secuencias.
USD 1,27 MEl catálogo de 5.690 especies útiles puesto a producir, con protocolos bioculturales y distribución de beneficios.
USD 2,46 MAño 1 · USD 12,79 M incluyendo diez por ciento de gastos de administración · Horizonte 2026-2030 · USD 60-80 M
Cada módulo tiene su ficha pública con objetivo, diseño operativo, presupuesto del primer año, equipo y cronograma a cinco años.
Para llevarse
El expediente completo, abierto: el método con su consultor en vivo, el caso Matavén en cuatro idiomas, los inventarios, el biobanco y lo que se deja en la mano. Todo se puede descargar sin pedirle permiso a nadie.
Hablemos
Si algo de esto se cruza con tu agenda, el siguiente paso es concreto: una reunión en Ereván esta semana, o una fecha para seguir después de la COP.
Participamos en la COP 17 bajo los auspicios de la Rights and Resources Initiative; lo que aquí se presenta es un aporte técnico del Sistema de Monitoreo Territorial de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).